Durante el período periparto (tres semanas antes y tres semanas después del parto), la alimentación y el manejo representan grandes desafíos. Si su vaca muestra poco apetito, menor producción de leche o incluso cetosis después del parto, podría estar padeciendo un trastorno metabólico oculto: el síndrome del hígado graso.
El hígado graso es una grave amenaza para la salud de las vacas lecheras en el período periparto y afecta significativamente tanto su salud como su rendimiento económico. Pero ¿cómo podemos diagnosticarlo con rapidez y precisión?
La biopsia de hígado es precisa pero invasiva, requiere mucho tiempo y es riesgosa, lo que la hace inadecuada para uso clínico o agrícola a gran escala.
I. ¿Por qué es?Ultrasonido bovino¿La primera opción para diagnosticar el hígado graso?
La ecografía ofrece varias ventajas clave:
• No invasivo: no es necesario tomar muestras de sangre ni recolectar tejido; es prácticamente indoloro para la vaca.
• Rápido y fácil: el examen sólo toma unos minutos y los resultados aparecen instantáneamente.
• Alta confiabilidad: Los estudios demuestran que la ecografía tiene buena sensibilidad y especificidad para detectar la infiltración de grasa hepática y es una alternativa práctica a la biopsia.
Los exámenes de ultrasonido se realizan principalmente durante el período periparturiento, la ventana crítica en la que se desarrolla el hígado graso.
II. Examen de ultrasonido: ¿Dónde escanear y cómo?
Para evaluar el hígado de la vaca, la sonda de ultrasonido se coloca en un lugar específico:
1. Sitio de exploración: Los espacios intercostales 10º a 12º derechos, caudal al arco costal y cerca del borde inferior de la escápula.
El hígado se localiza principalmente en el abdomen craneal derecho, parcialmente oculto por el diafragma.
La exploración de los espacios intercostales 10º a 12º evita la interferencia pulmonar y proporciona imágenes hepáticas más claras.
2. Selección de la sonda: normalmente se utiliza una sonda convexa o lineal de 3,5 MHz.
3. Procedimiento: corte el cabello, aplique gel de acoplamiento y coloque la sonda paralela a las costillas para escanear desde múltiples ángulos.
Pasos:
• Párese al lado derecho de la vaca, observando desde detrás del hombro.
• Cuente hasta la 10.ª y 12.ª costilla.
• Aplicar gel debajo del arco costal derecho en la región costo-diafragmática.
• Mantenga la sonda perpendicular o ligeramente en un ángulo craneal de 15 a 30°.
• Muévase lentamente para localizar parénquima hepático gris blanquecino uniforme sin vasos pulsátiles importantes.
III. Cuatro características ecográficas clave del hígado graso
La acumulación de grasa altera las propiedades acústicas del tejido hepático. En la ecografía, el hígado graso presenta características distintivas:
1. Aumento de la ecogenicidad: el hígado aparece más brillante/blanco de lo normal debido a una mayor reflectividad de la grasa.
2. Textura más gruesa: Los patrones parenquimatosos se vuelven desiguales y gruesos.
3. Vasos borrosos: los márgenes de los vasos (vena porta, vena hepática) se vuelven indistintos o invisibles.
4. Atenuación profunda: la penetración del ultrasonido disminuye significativamente; los tejidos más profundos aparecen más oscuros porque la grasa absorbe las ondas sonoras.
Entre estos, el aumento de la ecogenicidad y la atenuación profunda son los indicadores más importantes de la gravedad del hígado graso.
IV. Clasificación del hígado graso: sistema de diagnóstico de tres niveles
Según la gravedad de las características ecográficas, el hígado graso se puede dividir en cuatro grados para guiar el tratamiento y el manejo:
Grado | Referencia clínica | Criterios ecográficos
Normal | Sin signos clínicos | Ecogenicidad uniforme; márgenes vasculares limpios
Grado 1 (Leve) | Signos leves o nulos | Aumento de la ecogenicidad con visión borrosa de los vasos; sin atenuación profunda marcada
Grado 2 (Moderado) | Signos notables (p. ej., disminución de la ingesta de alimentos) | Aumento de la ecogenicidad, visión borrosa de los vasos y atenuación profunda evidente
Grado 3 (Grave) | Síntomas graves (p. ej., decúbito) | Ecogenicidad marcada; atenuación grave con vasos no visibles
La clasificación ecográfica ayuda a diferenciar el hígado graso normal, moderado y grave según la calidad de la imagen y el nivel de atenuación.
El uso de la ecografía bovina es una herramienta muy valiosa para el manejo de las vacas lecheras durante el período periparto. Las granjas y los veterinarios deben aprovechar al máximo este método para monitorear rutinariamente a las vacas de alto riesgo, como las que presentan sobrepeso o alta productividad.
La detección temprana y la clasificación del hígado graso permiten un ajuste oportuno de la dieta, la suplementación energética y el tratamiento médico para reducir los riesgos de enfermedades metabólicas y proteger la salud y la productividad del rebaño.
Hora de publicación: 03-dic-2025



